miércoles, 4 de abril de 2007

De plásticos, papelitos y censuras



Nora Obispo*

Motivada por los acontecimientos de la semana pasada y como corresponde a esta columna de cada miércoles, no puedo dejar de paso la noticia de moda: La intervención artística en algunos espacios públicos del municipio de Colima y Villa de Álvarez, realizada por un grupo de jóvenes autodenominado ARMA.

No es la primera vez que los colimotes y turistas que deambulan por el centro de la ciudad se ven sorprendidos por alguna manifestación pública, los transeúntes están acostumbrados a ver infinidad de marchas religiosas o de protesta, plantones, huelgas de hambre, concursos, encuestas, bailables, eventos culturales, e incluso —aproximadamente seis años atrás— un grupo de artistas ya había montado algunas instalaciones en la plaza, hechas con basura que ellos mismos recolectaron del río Colima. Con estos antecedentes, la pregunta obligada es: ¿Por qué ahora, una intervención artística causa tanto escándalo?, las respuestas inmediatas serían las siguientes:

1. Porque ellos mismos lo propiciaron, reuniendo a la prensa

2. Por que dicha acción fue apadrinada por el secretario de Cultura, Rubén Pérez Anguiano, quien parece trae la consigna de sacar la cultura y el arte de los sacros espacios oficiales, así lo demuestra su proyecto Letras en la Pared, el Festival de la Lectura y ahora con el grupo Arma se anunció el primer festival de Intervención Colima.

3. Por haber envuelto en plástico la escultura en cantera del Rey Colimán, figura representativa del estado.

Este fue el descontento principal de algunas personas ya que sin la intervención de esta figura probablemente la publicidad de este grupo no habría sido la misma.

Sobre esta polémica el secretario anunció haberse cumplido la meta esperada ya que eso es lo que se buscaba; es notorio que el secre tiene interés de apoyarlos, sin embargo estas declaraciones no las considero apropiadas; agruparse con el único fin de llamar la atención no es una buena justificación en el terreno del arte, podría ser para la farándula, pero no en una actividad que se supone intelectual, y aunque en ocasiones es lúdica, pertenece a creadores cuyo fin no debe ser la simple provocación publicitaria. El grupo negó buscar únicamente publicidad, su intención es hacer más participativa a la población, acercar el arte a la gente, estas fueron sus declaraciones. Es un buen intento y soñar no cuesta nada, no quiero ser pesimista, pero si de verdad lo que quieren es que la gente se interese por las artes en este caso, la plástica, entonces tendrían que continuar sacando el arte a la calle con una constancia sistemática, porque no creo que por este suceso la gente dirija sus pasos hacia las galerías o museos. Lo que sí pueden lograr, es que el pequeño grupo de compradores de arte giren su ángulo de consumo, situación que sería muy benéfica para la población cansada de ver a los mismos de siempre.

¿Cómo nace el grupo ARMA?

Para analizar el surgimiento de este grupo es necesario abordarlo desde las figuras de Heliodoro Santos y César Burgos, del primero su antecedente más cercano fue la exposición Urbana, frente a Palacio de Gobierno, una acertada exposición al aire libre; su propuesta de brochazos agitados, sus colores en fuerte y turbulento movimiento anunciaban la crítica al caos de la ciudad, o la integración de la obra al mismo caos urbano. La mayor y gran influencia de Helio surge a partir del taller de experimentación con materiales no tradicionales (ver Temporada de Alquimia en el MAC en este rotativo) en la que los estudiantes se dieron vuelo haciendo sus primeras instalaciones e intervenciones en los espacios del museo de Arte Contemporáneo en el que se impartió el mencionado taller. De ahí surgió la primera idea de César Burgos por envolver, al estilo Christo, la escultura de Zamarripa a la entrada del museo, esta acción por supuesto amparada con la venia del director de dicho museo, el inquieto Felipe Delgado, quien se encuentra muy calladito pero que también tiene su merecida vela en este entierro (por aquello del abierto criterio de muy contados directores de museos que se arriesgan a nuevas propuestas).

Volviendo a César Burgos y su colaboración con este grupo, sus antecedentes en intervenciones públicas en su corta carrera han dejado claro su gusto por los performances y el arte público, su participación aquí fue cambiar la imagen del torito de Villa de Álvarez por uno más colorido y por cierto más acorde a los colores festivos de la tauromaquia, que es el platillo fuerte en los festejos de este bullicioso municipio de Villa de Álvarez.

Debido a su profesión de restauradora, Wendolyn Hernández, en su participación con este grupo, decidió embalar al Rey Colimán para exportación, propuesta interesante. Esta escultura, como icono popular de Colima, mantiene la calidad de exportación. He de pensar que el envío es por la buena calidad que ofrece nuestro estado en su cultura, en sus servicios y en sus productos; porque si la propuesta era exportarlo para deshacerse de esa pieza yo no estaría de acuerdo; si esta segunda fuera su propuesta, mejor que empaquete la mala réplica de la Diana Cazadora, o las desproporcionadas figuras de la avenida Camino Real. Una recomendación a la restauradora es que cuide sus envíos, debió calcular muy bien el tiempo de exposición para que éste conservara el mismo aspecto de embalaje para el tiempo que fue planeado, ya que los fuertes vientos primaverales aflojaron los plásticos, y cambió completamente la calidad de exportación.

Lo negativo por parte de las autoridades, fue haberse “equivocado” de fecha de clausura, ya que sin decir agua va, desmontaron las obras antes del plazo acordado. La instalación que se vio más afectada fue la de Capullos Urbanos ya que truncó, según su autora Minerva Ante, la intención final; los mensajes escritos en los recolectores, (capullos urbanos) pretendían ser quemados públicamente en la clausura de este llamado primer festival de intervenciones.

Pero por nuestra parte seguiremos pendientes del siguiente papelito en el que se involucre el grupo ARMA.

*Licenciada en Artes Visuales, UAQ



Pies de foto:


For expo
, Wendolyne Hernández

La Villana, César Burgos

Instalación con basura del río Colima

Foto de Pepe Negrete

La dominante Europa

Nora Obispo

“Desde principios del siglo XIX el desarrollo de los museos en el resto del mundo es un fenómeno puramente colonialista, han sido los países europeos los que han impuesto a los países no europeos su método de análisis para el fenómeno y patrimonio culturales; han obligado a las élites de estos países y a los pueblos a ver su propia cultura con ojos europeos. La descolonización ha sido política, pero no cultural.”

Este párrafo de Hugues de Varine-Bohan, se encuentra en el libro Los museos en el Mundo.

Estas palabras han atraído mi atención, es verdad, lo había notado pero no me había dado cuenta por completo, entonces no me queda claro cuál fue la Independencia de México, según sabemos ésta fue para erradicar a los colonizadores españoles. El valiente pueblo mexicano logró derrocar al invasor. Pero el triunfo de la Guerra de Independencia fue a medias, se supone que se dictamina el triunfo de la guerra al quitar el mando del gobierno español y al elegir nosotros a los gobernantes, siendo así, nos independizamos de las órdenes del gobierno europeo, pero ya sus costumbres de vida estaban establecidas en la conciencia del mexicano.

Nuestra dependencia cultural ha sido una lucha escasamente fructífera. La Guerra de Independencia no contempló las cuestiones estéticas. Así, la conquista del mundo europeo acrecentó sus aportaciones culturales quedando suplantada la idea de belleza del antiguo México. Desde la época colonial, el arte, quedó al servicio del clero, se pinta o esculpe siguiendo las corrientes europeas, Saturnino Herrán es el primer pintor al que le atraen los temas de la vida mexicana, su tradición, sus fiestas, el trabajo del pueblo. En su obra La ofrenda, realizada en 1913, muestra un momento de vida popular. Sin embargo la lucha más fuerte por el rescate cultural dio inicio en el Muralismo, con las ideas de la Revolución Mexicana. Es José Vasconcelos quien da la encomienda de pintar los muros públicos, tratando de revalorar el país por medio de la educación y la cultura. Para él hubo que defender estéticamente a la nación, y se valió de la pintura, tal cual hicieron los conquistadores en la conversión teológica a través de la imagen, para crear conciencia sobre la situación social. El Muralismo tuvo dos objetivos: llevar el arte al pueblo, y contribuir con las ideas revolucionarias. Al pintar en los muros de espacios públicos el arte cumple una función histórica al dejar plasmada la situación política del momento, sirviendo a la vez como movimiento de protesta, haciendo que la gente vea en los edificios la opresión del obrero y la casi esclavitud del campesino, pero también la necesidad de agruparse en su lucha contra la corrupción del poder establecido. El movimiento muralista se manifiesta en contra de la pintura de caballete para que ésta no sea adquirida y apreciada sólo por la minoría aristocrática.

Los pintores y escultores en su manifiesto realizado en 1923 expresan:

El arte del pueblo de México es la manifestación espiritual más grande y más sana del mundo y su tradición indígena es la mejor de todasRepudiamos la pintura llamada de caballete y todo el arte de cenáculo ultra-intelectual por aristocrático, y exaltamos las manifestaciones del arte monumental por ser de utilidad pública. Proclamamos que toda manifestación estética ajena o contraria al sentimiento popular es burguesa y debe desaparecer porque contribuye a pervertir el gusto de nuestra raza, ya casi completamente pervertido en las ciudades.

Tales ideas lo reflejan las obras de conocidos muralistas: Rivera, Orozco, Sequeiros. En ellas exaltan los rasgos indígenas, la piel morena, las manos toscas del trabajador; este movimiento cultural a la par del político revolucionario marca sus años de apogeo. Sin embargo los efectos de su ímpetu no traspasaron la superficie del muro, quedaron las ideas solamente plasmadas en los espacios públicos, el deseo de revaloración estética del pueblo mexicano se convirtió en estampas comerciales para los mismos burgueses. El gusto del mexicano por su raza no llega más allá de poseer las réplicas de las vendedoras de alcatraces.

Por lucha no quedó, el Muralismo es el único movimiento pictórico gestado y bien fundamentado en México, aún cuando de manera general no se cumplió su cometido; al menos socialmente dejó valorada la imagen del nativo mexica y el paisaje de nuestra tierra.

El fenómeno cultural europeo no sólo se ve en los museos, está enquistado en nuestra forma de vida.

Y como dijeran por ahí, ¿Y eso qué tiene de malo? Si al final de cuentas ni siquiera podemos considerar que genéticamente seamos 100 por ciento mexicanos. No aplaudo las ideas racistas pero tal vez no nos hemos dado cuenta del concepto en que tenemos a las personas con rasgos mexicanos, que nos remiten a la pobreza y a la delincuencia, o ¿podría usted a primera vista decir que un hombre rubio de finas facciones es un drogadicto malviviente? Lo podríamos creer más fácilmente si nos ponen un moreno de nariz ancha y ropa gastada.

Una tarde caí en esa reflexión, fue vergonzoso para mí darme cuenta de este arraigado aprendizaje: en cierta calle había un panorámico de publicidad que mi mirada pasó de largo, el mensaje visual que me dejó fue sobre delincuencia, hasta la segunda vez que pasé por el lugar me detuve a verlo —y vaya golpe—. Era justo un comercial sobre nuestras raíces, era la imagen de un joven mexicano de perfil junto a un texto que anunciaba un evento prehispánico, pero ¿qué quieren?, el muchacho era todo morenito, con esos rasgos: su nariz regordeta, y su cabello cenizo sin brillo, a lo mejor ni siquiera shampoo usaba.

De lo popular


Nora Obispo


El arte es para todos, independientemente de nuestra condición social y capacidades diferentes. Se supone que el arte es una necesidad básica que cumple con una función espiritual-intelectual de expresión.

Pero ¿Qué sucede con el arte popular? Esta necesidad --llamémosla interna-- , debe de ser satisfecha, digo, no creo que haya ser humano que pueda vivir saludable por mucho tiempo sin satisfacerla. El medio alimentador y a la vez de desahogo puede ser cualquiera: la música de Beethoven, la banda grupera de los Súper- narco-héroes del norte; la danza buto, el agrupado vaivén de un concierto de Lucía Méndez; una buena película o una película chafa; una pintura conceptualista o una pintura a la bosrrosiana; un libro de Kafka o los cuentos de Corin Tellado.

Todas las manifestaciones del arte tienen su carencia, su lado pirata, de acuerdo a gustos y bolsillos. Podemos decir entonces que la función del arte bien o mal se cumple. ¿Por qué debería de ser necesario el arte si de todas formas encuentra su desahogo en sus estratos más bajos, a menos que nos detengamos a analizar si esas manifestaciones masivas se consideren arte. Claro, al momento en que se separan una de la otra es en su comercialización. El arte popular está hecho con un fin lucrativo al ciento por ciento, su producción es en volumen, lo que por supuesto desmerita la calidad, aunque esto es difícil notarlo ante la enajenación taladrante e hipnotizadora de la constante repetición con la que se nos bombardea, como en el caso de la música que al surgimiento de una nueva melodía todos tenemos la consigna de escucharla repetidas veces por radio y televisión hasta que ésta cumple con su función de embarrarse en la memoria, hasta crear la necesidad de correr a comprarla, y así todos al unísono repetir:

Cómo me duele, cómo me duele… o

Eres para mí, me lo ha dicho el viento,

Eres para mí, lo oigo todo el tiempoLo oigo todo el tiempo.

Y sí que la escucho todo el tiempo, su repetido estribillo lleva el mensaje, adormecedor como la mayoría de los comerciales. Come, duerme sueña, piensa en Cocacola; come, duerme, sueña, fanatízate en el fútbol, come, duerme, sueña, piensa que el mundo cada vez es mejor. Come duerme sueña que tú único papel en la vida es consumir. Vaya, no podemos quejarnos, si lo hacemos muy bien. Ya hasta me gustó el sonidito Come, duerme, sueña… y sigue soñando, (como alguna vez lo dijera el bien ponderado Chava Flores).

Las estrategias de la mercadotecnia son muy buenas, enlazan lo espiritual creando una necesidad material, se basan en necesidades primarias espirituales para satisfacer el cuerpo físico, todo eso me parece bien, pero está enfocado a específicos satisfactores, el amor, el amor y el amor, el amor sexual, el amor insatisfecho, el amor despechado, el enamoramiento-embobamiento. Al menos en la música comercial parece que esa es su misión, estimular la sexualidad, que a su vez sirve para la proliferación de la especie. Woow, qué importante misión, con la falta que nos hace multiplicarnos.

Con el afán de ganarle al otro se encarga la actuación televisiva en los comerciales: las porras a la pereza, con sólo apretar un botón se lava la ropa, y mire estimado lector que en eso de ganarle al otro ahí sí que no entiendo, verán; emiten un comercial que dice si eres lento eres feo, donde se anuncia un auto que se puede manejar a gran velocidad, si querías ser guapo tenías que manejar ese automóvil, y por otra parte, el gobierno se desvive en poner anuncios contra la alta velocidad para eso de evitar los accidentes y por aquello de preservar la vida humana, que tan indispensable es para el planeta. ¿Dónde existirá un acuerdo de los emisores para controlar nuestros gustos?.

Ahora, tratando de ponerle más seriedad a este texto —y antes de que me duerma—, diré:

Esta pereza mental en que estamos sumergidos, ocasionada en parte por el sistema de consumismo y el estilo de vida que llevamos, crea un estado de somnolencia y conformismo del que será muy difícil despertar, porque está claro, ante nosotros, tenemos la contaminación encima con todos los cambios climáticos y daños que esto ocasiona, los cuales se nos revierten, y finalmente los dañados somos nosotros, el planeta se defiende regresando la bola, por otro lado la superación científica y tecnológica no nos ayuda a ser mejores humanos entre nosotros mismos. Y digo que lo tenemos claro, porque si no lo ha percatado, ya se han encargado de publicarlo en periódicos, revistas, libros, (se me olvidaba que la gente no lee), y si no leen entonces para qué le sigo, remataré sólo con una pregunta:

¿El arte de consumo popular es sólo un medio de embrutecimiento?